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La historia cuenta que había un jefe aonikenk tenía una hermosa hija llamada Calafate de la cual estaba muy orgulloso. Era poseedora de unos grandes y bellos ojos color dorado.
Un día pasó por el lugar un varonil y apuesto joven selknam, al verse, los dos jóvenes se enamoraron perdidamente, aún sabiendo que sus respectivas tribus no aceptarían esa unión. El amor pudo más que la razón, como suele suceder en estos casos, y decidieron fugarse para vivir juntos.
Alguien descubrió sus planes y fueron denunciados al jefe aonikenk. Este supuso que el espíritu maligno de Gualicho se había apoderado de su hija instándola a huir con un enemigo de su tribu. Furioso, recurrió a la Shaman de la tribu para frustrar la huida de Calafate. Aquella la hechizó convirtiéndola en arbusto, pero permitiéndole al mismo tiempo que sus hermosos ojos contemplaran el lugar que la vio nacer.
Así, el calafate cada primavera se cubre de flores amarillo oro, que son los ojos de la niña aonikenk. El joven selknam jamás pudo encontrar a su amada, después de buscarla por mucho tiempo murió de pena.
La Shaman , arrepentida del mal que había causado, hizo que las flores del Calafate al caer, se convirtieran en un delicioso fruto de color púrpura que es el corazón de la bella joven aonikenk.
Todos los que comen del fruto caen bajo el hechizo del Calafate, lo mismo que el joven selknam, y aunque vivan lejos son atraídos a la región. El Censo de 1835 es el primer recuento de población con carácter más o menos completo el que oficialmente se conoce como el Primer Censo efectuado en Chile.
Con posterioridad una serie de factores, tales como, el afianzamiento definitivo del Servicio Nacional de Estadística como un Departamento del Ministerio del Interior, la creación de una serie de Provincias, la promulgación de leyes y regulaciones, además de una valiosa experiencia y un aumento de organismos susceptibles de incidir, fueron creando condiciones favorables al posible éxito del empadronamiento censal. Es así como desde 1835 a 2002, es decir, en un lapso de 167 años, se han efectuado 17 Censos de Población siete en el siglo XIX, nueve en el siglo XX y uno en el siglo XXI, más un total de seis Censos de Vivienda.
El primer censo en Magallanes fue el de 1854, en el que se contabilizaron 158 habitantes "civilizados", que correspondían a los pobladores de la Colonia de Punta Arenas, ya que el resto de todo el extenso Territorio Colonial de Magallanes se encontraba literalmente despoblado, habitado solamente por "indios", los que, según el capitán Adolfo King, sumaban en 1830, aproximadamente unos 2.200.
